Cuando
llegan las vacaciones uno siempre quiere salir de la ciudad. Pero a un niño no
se le cumplió ese pensamiento, pues había bajos recursos económicos en su
familia. Él tenía la esperanza de jugar con sus amigos, pero sus mejores amigos
se fueron. El niño pensó en una gran pesadilla: tres largos y aburridos meses.
El primer día de vacaciones parecía
que vivía en una ciudad fantasma. Estaba muy solo. Pero luego apareció un ser
de la nada. Era exactamente igual a él. Él pensó en los rumores: “Cuando uno ve
al doble, es que va a morir pronto”, y luego se desmayó. Su mamá pasó por el
cuarto, pero no se dio cuenta del desmayo, pues él había visto al doble aún en
la cama. Media hora después se levantó y esta vez se armó de agallas y decidió
hablarle. Le preguntó gagueando que quién era y qué quería de él. El doble dijo
que era un ángel, que iba a quitarle el aburrimiento y le advirtió que no le
dijera nada a nadie al respecto. El niño se desayunó y bañó, y después salieron
a la calle, con una bolsa de canicas.
Primero contaron chistes, como dos
horas, luego el niño se devolvió a la casa a almorzar y volvieron a salir para
jugar canicas. Luego se devolvieron a jugar con muñecos y luego leyeron
historietas. Él se divertía mucho, pero la madre no se lo explicaba. Y así
fueron todas las vacaciones. El niño no se volvió a aburrir más.
1995
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