I
-
Hold on tight:
You know she’s a little bit dangerous!
Redoblante. Una guitarra en Si mayor le suena encima al siguiente golpe del
redoblante, el cual aparece más rápido y se une con toda una banda de
instrumentos rockeros para que se inicie la canción.
Sin embargo, antes de que empiece a cantarse la primera estrofa de “Dangerous” de Roxette, Alveiro, recién
despertado por la radio, la apaga desde la cama con su mano derecha, estando
cómodo bocabajo.
-
Mornin’ – le dice con tranquilidad
Jemima a su esposo, acostada bocarriba al lado de él en la cama -.
-
Hola hola.
Unos segundos después, Alveiro gruñe suave y lentamente contra la cama. Él
pregunta:
-
¿Cinco y cuarto?
-
Why should I
care? Why should I care?
Los dos al pensar en la canción “5:15”
de The Who, siendo efectivamente las 5:15am en Washington D.C., la ciudad donde
viven juntos hace ya varios años, ya casi diecisiete años, se ríen, se miran,
se dan un corto beso en los labios al acercarse ella a él y comienza a
levantarse.
-
Voy a hacer el desayuno.
-
Eso. Rico. Voy bañándome. En un rato. ¡Como siempre!
Vuelven a reírse. Jemima se levanta y efectivamente sale del cuarto de la
pareja. Alveiro puede quedarse un rato más en la cama haciendo pereza.
Usualmente se levanta a las 7:15am, pero en este día pensaba que debía hacerlo
más temprano para desayunar y poder hacer ejercicio (básicamente trotar, al
menos) antes de ir a presenciar una interesante exposición en la Asociación de
Educación Nacional de los Estados Unidos, es decir, en la NEA, por sus siglas
en inglés (National Education
Association), en Washington D.C.
Mientras ella prepara el desayuno, él va a bañarse rápidamente, se afeita,
y al darse cuenta de que todavía está temprano, se siente bastante relajado.
Desayunan y terminan a eso de faltando diez para las seis.
-
Está demasiado temprano… Eso puedo volver a la cama otro
ratico más y ahí sí salgo a trotar.
-
Eso dale… ¡Como quieras!
II
-
¡Brutos! Me cogió la tarde.
-
Calmado, mijo. Todo saldrá bien.
-
Nos vemos en la noche. Besos. Pic pic – dice mientras
rápidamente le da un par de besitos en la mejilla y sale corriendo por la
puerta principal de la casa.
-
¡Noche noche!
En un santiamén, Alveiro se arregla fácilmente la ropa
para salir de la casa y corre velozmente al sitio al que debe salir, la NEA. Rápidamente,
ciertamente, llega a la entrada de la NEA, con la terrible sorpresa de que la
NEA está cerrada en el momento.
-
¡Ah, vaina!
Son las 7:00am, hora a la que Alveiro creía que debería estarse empezando
el discurso que él quiere y desea presenciar. Pensándolo con calma, recuperando
su aliento, unos segundos después recuerda que el evento al que quiere ir será
a las 9:30am, hora en la que él creía que tenía una cita médica por los riñones
la próxima semana, el martes, en el centro médico que queda cercano a la NEA.
Confundió una cosa con la otra.
La NEA no abre sino desde las 8:30am. ¿Qué hacer entonces por todo este
tiempo futuro de sobra?
¿Será que el reloj de Alveiro está atrasado? ¿Será que acaso Jemima no
tiene reloj alguno y simplemente creyó que la hora era la que le iba a decir
Alveiro? Éste no ve ningún reloj público en la calle cerca de la NEA, de modo
que no sabe nada al respecto.
¿Será que podrá echarse una conversación con alguien en otro país, por
teléfono, por la diferencia de hora? Tienen dos hijos pero no viven con ellos
en el D.C., están en universidad en Pittsburgh y en Miami, y además solo han
quedado de hablar entre ellos cuando están totalmente libres de clases en los
fines de semana.
En ese momento, Alveiro se acuerda de la última vez que ha estado en
completa familia. Eso fue cuando fueron los cuatro a cine, en enero, para ver
la más reciente película de Ben Stiller, “The
Secret Life of Walter Mitty” (conocida en Latinoamérica como “La Increíble Vida de Walter Mitty”),
justo antes de que Mateo y Martín fueran a viajar a sus respectivas
universidades.
¡Qué buena película recuerda haber visto con ellos! Qué chistoso y
talentoso es Ben Stiller, qué atractiva es Kristen Wiig, particularmente en esa
escena como que era en Islandia o en otro de esos lejanos países del norte de
Europa en la que la actriz sale tocando una guitarra de esas que son con
cuerdas de nylon y cantando “Space Oddity”
de David Bowie en una especie de karaoke. ¿O en realidad no tenía nada qué ver
con karaoke? Tendrá que preguntarle a Jemima cuando se vuelvan a hablar durante
el día o al menos más tarde en la noche para la cena, y si ella no se acuerda aprovechará
para preguntarle a sus hijos cuando vuelvan a hablar, ¡que no se le olvide..!
III
Una vez Alveiro ha dejado
de pensar en la película que vio en familia y en las demás ramas en las que se
metió mentalmente, se dio cuenta de que ya eran las 9:41am, las puertas de la
NEA estaban bien abiertas y llenas de gente entrando y saliendo del sitio.
-
¡Bendito sea el Señor – exclamó el distraído Alveiro - !
A estas alturas se metió por la fila de ingresos a la NEA, ya con su
corazón acelerado, su frente y brazos algo sudados por estar llegando tarde a la
exposición a la que quería ir. Se metió al ascensor, subió al quinto piso y
finalmente llegó al sitio de la exposición a la que se dirigía, con suerte de
que la misma estaba un poco atrasada y no había comenzado todavía, aliviando al
recién llegado un montón.
Justo a la entrada de la exposición hay una mujer, probablemente una
estudiante universitaria, hablando sobre el expositor del momento. Mientras
tanto, a la entrada del auditorio, hay un puesto donde fácilmente lo observan
un par de sujetos, lo saludan pasito y le ofrecen alquilarle unos audífonos
para escuchar el evento para traducirlo de inglés a español. Alveiro se sabe
muy bien el inglés desde hace años, pero para practicar y no olvidar su idioma
natal, pidió los audífonos y fácilmente le fueron entregados en el momento,
junto con un aparato muy pequeño donde se le puede manejar el volumen al
traductor, y el idioma que puede escuchar por ahí.
Respirando con más calma, Alveiro busca en dónde sentarse, y encuentra un
sitio en una esquina lejos de la plataforma. El sitio donde se encuentra en el
momento, casualmente, parece una sala de auditorio, como un teatro clásico para
ver actuaciones o películas de cine. Se sienta entonces en la parte de las
últimas, de las más lejanas del sitio principal abajo, más o menos a veinte
filas de abajo a arriba en el primer nivel. Parece que hay un límite para más o
menos mil espectadores en el sitio.
Se pone a mirar un poco a la gente que está sentada por ahí cerca, y nota
que algunos están usando los audífonos que están alquilables a la entrada del
auditorio, por lo que se los pone de una. A través de dichos audífonos le
presta atención a lo siguiente:
-
…Al autor del Pulitzer® ganado por la obra “La
Inercia como Motor de la Sociedad”. Sin más preámbulos, por favor, démosle bienvenida con un
fuerte aplauso al profesor Nathaniel Everett Abrahams, también conocido como
N.E. Abrahams.
En este momento todos los presentes se paran de sus sillas y aplauden y por
ello Alveiro también lo hace, quien en serio tenía muchas ganas de ver en vivo
a este intelectual hablando sobre distintos temas societarios, intelectuales,
económicos y demás. Mientras todos aplauden, el expositor anunciado aparece al
lado de la mujer introductora, quien le deja el sitio a su libertad para que
ahora hable como le parezca.
Los espectadores observados por Alveiro están tan contentos y felices por
la aparición de N.E. Abrahams que empezaron a votar confetis, papeles de fiesta
y pancartas con imágenes del rostro del sujeto, con mensajes como, por ejemplo,
“N.E.A. Rules!”, “What does the N.E.A. say, hey?” y otros mensajes más por el estilo,
con cierta admiración exagerada por parte de la gente, como si Abrahams
estuviese de candidato a la presidencia de los Estados Unidos de América, o
algo así.
-
Gracias… Gracias… Sentaos, por favor. Señores, delegados,
estadounidenses, mis compatriotas…
La gente, efectivamente, se sienta y se pone en silencio para por fin
prestar atención. Alveiro se puso a pensar en lo raro que era que la gente
presente pareciera tan aficionada al sujeto que estaba hablando en ese momento,
y en el hecho de que no se le había ocurrido para nada llevar tanta euforia en
su cuerpo al respecto ni papeles ni pancartas como las que vio de sorpresa hace
apenas unos segundos.
Un ratico después, presta atención a los audífonos:
-
El
alcohol reduce los problemas cardiovasculares… Claro, los reduce por
yuxtaposición de un problema gigantesco de cirrosis, de manera tal que los
problemas cardiovasculares se ven pequeños a su lado, ¿sí me entiende?
-
!!!
Alveiro
se sintió tan confundido con lo que escuchó que se quitó los audífonos y trató
de escuchar al expositor en su idioma original para ver si sí estaba prestando
atención o si estaba imaginándose algo al respecto:
-
…This
nomination for the highest office in our land. It is with a full awareness that
the four years that lie ahead for this country are, in a sense, the crucial
years. The years...
Y se vuelve a poner los audífonos:
-
Sobra
decirlo… Entonces no lo diré. O bueno, lo diré de todas formas: El sentimiento
de culpa de un buen borracho es inconmensurable. Lo anterior…
Ya
parece muy claro que lo que el supuesto traductor del expositor no está
traduciendo nada, en realidad. ¿Será que se trata de un sujeto que desea
engañar a la gente con ideas locas? ¿Se trata de una comedia? Alveiro trata de
voltear su vista de un lado al otro de su silla para encontrar al traductor, y
de hecho alcanza a ver al traductor haciendo muecas y como tragándose sus
propias risas para que los espectadores no noten la diferencia de lo que se
dice seriamente en inglés con lo inventado por aquél.
¿O es
que será que la gran mayoría de los espectadores que están en esta sala están
acá obligados y no prestan atención a nada de lo que nadie está diciendo al
respecto? ¿Y por qué, al mismo tiempo, había gente en el público con tanta
euforia y supuesta alegría con pancartas y gritos a favor del expositor?
Y justo
cuando Alveiro estaba pensando en todas estas cosas y más al respecto, escuchó
un estornudo a su lado derecho, como por encima. Volteó la cabeza para observar
quién fue el del estornudo, y le pareció observar un rostro masculino en una
pequeña parte visual en la mitad arriba de las últimas sillas cercanas a él, y
le pareció notarle la presencia de un rifle o escopeta al lado del sujeto
estornudador.
Por un
momento miró a sus lados y no vio a nadie más que hubiera notado el estornudo
ni que estuviera distraído en nada. Vuelve a mirar arriba al estornudador y en
vez de “estornudador” ya piensa más bien en “francotirador” en el sujeto, pues
ahora le parece que el sujeto está moviendo el arma que tiene para ubicarlo de
una mejor forma en la ventana en la que está, aparentemente en dirección hacia
el principal expositor allá presente.
Con un
montón de adrenalina y energía con valentía, Alveiro se paró de su puesto y se
fue corriendo al sitio donde vio al francotirador. Así las cosas, tuvo que
retroceder del auditorio, saliendo de allí por la puerta principal, y luego
correr a su izquierda para subir por unas escaleras hacia el cuarto donde vio
al francotirador.
Fácilmente,
Alveiro llegó al cuarto del francotirador justo a la puerta cerrada. En
segundos tuvo duda sobre cómo entrar. ¿Será que debe intentar abrir la puerta
así como así? ¿Será que debe darle una patada o un fuerte golpe para abrirla?
En medio
del desespero y el medio de lo que podría pasar, primero toca la puerta tres
veces (toc… toc… toc!) y después de dos segundos abrió la puerta. Una vez
abierta la puerta, Alveiro ve al francotirador apuntándole a él al frente a
poca distancia, pues el cuarto en el que se acaban de encontrar es algo
estrecho y corto. Los dos se quedan mirándose el uno al otro a sus ojos, pero
el francotirador, poniendo algunos de sus dedos de la mano izquierda encima de sus propios labios, le pide a
Alveiro que se mantenga callado, y voltea a mirar hacia la ventana,
especialmente al expositor principal.
El
francotirador le pide a Alveiro, todavía en silencio, con su mano derecha le
pide que se le acerque a la ventana, y le hace caso en el momento, lentamente.
-
¡Ah!
Venga y cierre la puerta – le dice en voz baja el francotirador -.
Después
de lo poco que se conocían, el francotirador supuso que Alveiro era latino y
probablemente por eso le habló en español. Después entonces de la instrucción,
en silencio, se devuelve lentamente y efectivamente cierra la puerta. Cuando
vuelve a mirar al francotirador lo nota terminando de comerse una especie de
pan caliente al lado de una taza de café.
-
Mi
imagino que sí ha pillado lo que este tipo dice en su idioma, en inglés, y lo
que dice este traductor loco, ¿cierto?
-
Sí,
¡claro! ¡Ese man está loco!
-
Psssh,
¡pacito! Estaba pensando en darle inicialmente al N.E.A., pero luego me di
cuenta del traductor y ahora estoy pensando es en dar el tiro por ahí, mejor,
pero no sé… ¿Tiene ahí..?
-
Sí,
sí, acá está, espere…
Alveiro
se pone los audífonos de nuevo:
-
Es que, claro, la paz vende por montones, ¡sin duda!
Pero… ¿Quién la compra? Y además, ¿qué es tan civil sobre la guerra, de todos
modos? ¿Ah? ¿Quién me puede decir? De todas formas, repito, la paciencia vendrá
para quienes la esperan.
Se los quita de nuevo:
-
¿Qué? ¡Es que realmente este señor está loco!
-
Ni idea sobre qué es lo que dice en inglés ni este
supuesto traductor en español. ¿Qué quieren estos sujetos? Le confieso que
estaba pensando en pegarle un tiro al tipo ese –dice el francotirador esto
moviendo su cabeza señalando a N.E. Abrahams -, pero luego prestarle atención
al traductor… Ahí sí que no sé. ¿Le doy a los dos? ¿Qué opina?
-
Venga… Antes que nada, ¿usted cómo se llama?
-
Tobías. ¿Usted?
- Alveiro. Ahora le pregunto, ¿por qué quiere matar a
alguien? ¿Quién es usted? ¿Se cree superior a N.E. Abrahams y al traductor?
Tobías se quedó callado. Realmente no tenía ni idea qué decir frente a ninguna de las preguntas escuchadas en el momento. Y mientras Tobías pensaba al respecto, se dio cuenta junto con Alveiro que el expositor se detuvo en su exposición por un momento y empezó a toser. Observan a la mujer que lo introdujo a la exposición volviendo al escenario para darle un vaso con agua. N.E. Abrahams toma el vaso e intenta tomar agua de ahí pero sigue tosiendo y la vota por la boca mojando a la mujer.
El expositor trata de pedirle perdón a la mujer pero no puede hablar nada
por la tos, tos que además estaba comenzando a hacer que el público hablara un
poco al respecto.
-
¿Qué le pasa a---?
Antes de que terminara de plantearse la pregunta, Tobías se da cuenta de
que el sujeto se agacha en el suelo y vomita fuertemente.
-
¡Bendito –exclama Alveiro-!
Tobías, por el asco que sintió, se puso las manos en la boca y se le cayó
su rifle al suelo, añadiéndose al montón de ruido que está aumentando el
auditorio. Por fortuna se agacha a volver a coger el rifle, el cual no se dañó
ni disparó a nadie al momento, y mirando a la ventana hacia el escenario vio
que el N.E. Abrahams siguió vomitando y su cuerpo se empezó a cambiar de forma,
como si los huesos se estuvieran derritiendo o simplemente volviéndose
dobladores dentro de sí mismo.
Aparentemente la piel del vomitador se perdió dentro del vómito que estaba
de colores rosados, blancos y naranjas, para empezar a mezclarse con un color
verde fosforescente asqueroso, momento en el cual el N.E. Abrahams se estaba ya
viendo como si fuera el monstruo Pegajoso de los Cazafantasmas, aunque colores
distintos en el cuerpo, como marrón combinado con gris, y solo con un ojo en la
mitad de la cabeza sin cuello, en vez de dos ojos.
El auditorio se llenó de terror. Todo el mundo se empezó a parar y a gritar
de un lado al otro al ver al N.E. Abrahams convertido en un monstruo rugiendo
en un ruido espantoso, botando pedazos barrosos y pegajosos lejos de sí mismo
hacia la gente. La gente empezó a salir corriendo del auditorio, incluyendo al
traductor que estaban escuchando la gran mayoría del público.
Abajo, hacia los lados del auditorio, entró a la visión de todos los
presentes un elefante gris, solo, sin ningún tipo de titular o dueño cuidándolo
por ahí. El N.E. Abrahams monstruoso se volteó y le lanzó más pedazos de vómito
marrón al elefante y luego hacia un montón de distintas direcciones del
auditorio a más o menos 4.2 teraflops de poder por doquier y se puso a gruñir y
correr loco por ahí alrededor del escenario, como si se tratara de un perro
rabioso.
En este momento, Tobías ya se estaba recuperando en sus nervios y por fin
tomó el rifle desde la ventana en la que se encuentra para dispararle al ser
monstruoso. Alveiro, de forma reaccionada y con mucha adrenalina, le pone la
mano izquierda en el hombro derecho.
-
Oiga, ¡no dispare! ¿Pretende matarlo?
Tobías titubea un momento, quedándose quieto con su rifle en las manos.
-
Pues… La verdad no tengo idea sobre qué es lo correcto
acá…
-
Mírelo… Parece como si estuviera en su propia
destrucción…
Efectivamente, el sujeto atacante, después de algún corto lapso, ya se veía
más delgado y pequeño, y en ese momento se cayó hacia atrás en el suelo plano
en el auditorio, donde ya parecía estar derritiéndose por completo desde su
cuerpo hacia afuera, después de haber cerrado su ojo aparentemente para
siempre.
IV
Los dos sujetos fueron descubiertos a través de una visión en la ventana
por parte de unos celadores y miembros del equipo de seguridad de la N.E.A., y
fueron detenidos por completo esperando a que llegaran miembros de la policía y
del F.B.I. para investigar sobre todo lo recién ocurrido y en especial sobre
los hechos por parte de Alveiro y Tobías.
Detrás de una puerta cerrada, se encuentran los dos sentados esperando a
que lleguen unos detectives particulares para que lleguen a interrogarlos.
Están siendo vigilados por un policía de aspecto veterano, pero parece que no
sabe nada de español.
Por minutos se sentían todos callados, en puro silencio. Pero Tobías,
después del silencio, dijo lo siguiente:
-
¿Sabe qué? La verdad es que en ese momento todo se me volvió
más claro.
Alveiro volteó a mirarlo después de lo dicho, sin saber exactamente qué
decir al respecto. Tobías continuó:
-
Es decir… Mejor dicho: El auditorio se llenó de luz en un
momento, pero en realidad eso no significa que yo haya entendido mierda alguna
sobre lo que pasó. ¿Sí me entiende?
-
Ve… Pues… - dice Alveiro mirando al policía quien
efectivamente parece que no habla ni entiende nada en español – Yo tampoco
entiendo ni mierda. Ni idea qué será de nosotros, pues…
-
¿De dónde salió ese elefante? ¿Ah?
-
Ni idea. Yo supe alguna vez sobre un elefante loco en
Singapur, pero de eso… Ni idea, tampoco.
-
Cierto... Cierto.
Tobías mira su reloj de la mano y mira a la puerta por la que entraron,
donde parecen haber unos baños públicos.
-
He de ir al baño. O quizás debí haberle dicho “I de ir al
baño,” ¿cierto? Hace tanto que no hablaba en español…
Alveiro estaba pensando sobre cómo contestarle a la pregunta, pero igual
Tobías continuó hablando, esta vez hacia el policía que estaba con ellos.
-
A ver, ¿cómo es que se dice esta mondá? May I go to the bathroom, please?
-
Please wait a
moment. The detectives will arrive soon. They’ll let you know. Be patient.
Mediante un par de señales con su rostro y sus manos, Tobías le da a
entenderse.
-
10-4, 10-4…
Y justo ahí, justo así, se quedan los dos esperando el momento con el
objetivo de ganarse la paciencia. Efectivamente.
2016

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