Rasputín
En el enigma de Rasputín se ve que
él era un monje curandero que salvó al zarevitz Alejandro varias veces de la
muerte. Pero él también era un vago borracho, que se aprovechaba de las mujeres
cuando le pedían ayuda. Alguna vez afirmó haber visto la Virgen, pero él era un
hombre tan extraño que es difícil creer dicha afirmación.
Sin
embargo, cuando los cancilleres iban a asesinar a Rasputín, fue muy difícil.
Primero le pusieron cianuro a su vino. El cianuro demora unos minutos en hacer
efecto, pero Rasputín se sentía muy bien una hora después. Entonces el príncipe
se desesperó y le disparó una vez encima del corazón, y el médico dijo que él
estaba muerto. El príncipe fue a ver el cadáver de Rasputín, quien despertó e intentó
estrangular al príncipe, pero vino un compañero y le disparó una vez más, y
Rasputín lo soltó y trató de escapar.
Cuatro
disparos más y un garrotazo en el cráneo fueron suficientes para darle fin.
Entonces tomaron el cadáver, lo envolvieron y lo echaron al río. Cinco horas
después se encontró el cadáver y un médico que lo examinó afirmó que murió
ahogado. Y la gente creyó que Rasputín era santo. Pero después de conocer sus
hábitos, como la borrachera y los desnudos en bares, éste se convirtió en uno de
los misterios más grandes de Rusia y el mundo.
El enigma de Anastasia
Anastasia
Romanov era la hija menor de Nicolás II, último zar de Rusia. En este caso el
misterio es de que si murió fusilada junto a su familia, o si sobrevivió a la
masacre. El enigma se planteó cuando después del fusilamiento, un guardia logró
salvar a una joven del suicidio. Esta era una mujer de dieciocho años, que sabe
hablar alemán, comprende ruso pero no lo habla y no entiende el inglés ni el
francés, tenía buenos modales y era de aspecto de pobre.
Ella,
en agradecimiento, se casó con el guardia y tomó el apellido Tchaikoski. Hubo
gente que afirmaba que esa mujer era Anastasia Romanov, pero Anastasia Romanov
hablaba ruso, inglés, un poco de francés y muy mal el alemán. Además los
documentos de la época indican que la familia real después del fusilamiento fue
llevada al bosque y todos fueron destripados y dejados allá. Aunque en 1991 se
encontraron los restos de la familia Romanov, no se encontraron los restos de
Alejandro ni los de Anastasia.
Y
en los demás documentos también hay contradicciones. El esposo de la desconocida murió y fue a los
Estados Unidos, donde adoptó el apellido Anderson en 1928. Unos detectives
buscan huellas digitales de Anastasia antes de la revolución, pero antes una
familia polaca (los Polowoski) identifican a la supuesta Anastasia como
Francisca Polowoski, una demente mental.
La
llevaron a un manicomio donde murió en 1984. Pero todavía hay que aclarar el
destino de Anastasia. Se encontró un libro que decía que una mujer era María,
una hermana de Anastasia, que murió en 1970. En ese libro se plantea la
hipótesis de que Nicolás II y Alejandro murieron fusilados en Ekaterimburgo, y
la zarina y sus tres hijas (son cuatro) en otra ciudad. Y si fuera cierto,
¿en dónde las fusilaron? ¿Cuál fue el destino de Anastasia?
El zar Alejandro I
En 1775 nació el descendiente de
Pedro I en Rusia, Alejandro. El zar Pedro I era un zar muy impopular. Por eso
un sindicato quiso exiliar al zar, y el joven zarevitz les dio autorización,
pero el sindicato mató al zar en 1801 y Alejandro se convirtió en el nuevo zar.
Él se sintió culpable de la muerte de su padre, aunque no la haya deseado y
vivió amargamente.
Dijo que abdicaría al trono antes de
cumplir cincuenta años, y cuando los cumplió fue a una casa de campo y murió
quince días después, en 1825. Su cadáver no fue expuesto al público. En los
documentos hay firmas de varios doctores que afirmaron que Alejandro I murió de
tuberculosis. Ahí hay dos errores: 1) Los doctores afirmaron tiempo después no
haber estado allí en la autopsia del zar; y 2) Alejandro
estaba muy saludable como para haber muerto de tuberculosis.
Diez años después, un hombre de unos
sesenta años de edad llegó a Moscú contando historias de política rusa con gran
lujo de detalles. Este hombre se hacía llamar Fédor Kusmich y con el tiempo se
hizo muy popular, pero también con el tiempo, los rumores empezaron.
Efectivamente, la gente empezó a creer
que ese hombre era Alejandro I. Se creyó que la muerte de Alejandro era un
pretexto para retirarse de la vida agitada, pero Fédor –más tarde proclamado starets- afirmaba no ser Alejandro I.
Era casi imposible de creer, pues contaba sus historias desde un punto de vista
igual al del difunto zar, y además tenía un vocabulario muy culto como para
haber sido un hombre pobre toda la vida.
1996
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