Según Ciencia Ergo Sum, revista científica fundada por la Universidad
Autónoma del Estado de México, toda la comida que consumimos puede ser aún más
disfrutable a través del aumento del hambre que sentimos diariamente.
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| De los mismos descubridores de que el agua moja. |
«Fuera
de fomentar la loable cualidad de la paciencia», de acuerdo con lo publicado en
uno de los artículos de la más reciente
edición, «demorar el acto de alimentarnos nos otorga placeres digestivos,
aumentando la perfección de todos los alimentos, desde un vaso de agua hasta el
más condimentado plato comestible».
Continúa:
«El hecho de sentir hambre no debe calificarse de padecimiento. El mejor
condimento para todas las comidas es el hambre. Tener hambre es una bendición.
Pero como todas las virtudes, es vitalmente recomendable no aumentar demasiado
el tiempo desde el momento de sentir hambre hasta la digestión, lo cual puede
generar el sufrimiento de diferentes tipos de enfermedades digestivas y/o
problemas psicológicos. El aumento de hambre deberá hacerse de manera tal que
no queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre».
De
acuerdo con Poncho Rentería, «(l)o anterior explica por qué ahora es común que
tanto los restaurantes como los sitios de ‘comida rápida’ se demoran tanto en
entregar la comida solicitada. Por un lado ha aumentado la furia de nosotros
los clientes mientras esperamos lo que pedimos, y por el otro lado, igualmente,
ha aumentado el placer de comer».
Sin embargo, hay una gran polémica al respecto. Stephen Hawking manifiesta a través de LinkedIn: «¿Para qué vamos a aumentar el hambre dizque para disfrutar más la comida? La gente sensata sabe cuándo debe comer lo que desea, lo que necesita, y a quién pedírsela si no va a cocinarla o prepararla, y si sabé prepararla sabe cuándo prepararla y con qué. Los sensatos no necesitamos cambiar nuestras costumbres alimenticias».
Y de
acuerdo con el británico Ringo Starr, mañana nunca sabe.
2017

Que hambre, no?
ResponderEliminarAsí es, Javier. Así es.
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